Ya hace tiempo que las empresas españolas están viendo como las echan a patadas. Se ha terminado esa época de esquilmar recursos de otros.
Por ejemplo, la inversión española fue durante décadas la segunda más importante en Latinoamérica después de USA, pero en pocos años hemos visto que son tratados como apestados (recordemos la expropiación de REPSOL, la huida de Telefónica, el BBVA o las palabras del presidente de México tratando a los españoles de ladrones...).
En cuestión de inversión anual en Latinoamérica, España ya se encuentra detrás de EEUU, China, Francia, Japón e, incluso, Italia.
Evidentemente lo del canal de Panamá no ayudó, ni esto tampoco... Y seguiríamos con infinidad de casos en prácticamente todos lo países de habla hispana. Algo que reconoció el Instituto Elcano: la mala imagen que tienen las empresas españolas para muchos ciudadanos latinoamericanos se debe, en gran parte, a que se asocia la inversión extranjera de origen español a las privatizaciones de empresas públicas que se malvendieron en gobiernos a veces muy cuestionados, como es el caso de la Argentina de Carlos Menem. Lo cierto es que la mayor parte de la inversión española se destinó a comprar empresas que ya existían, y no a crear otras nuevas –lo que siempre hace Madrid– y en muchos casos esos procesos se saldaron con despidos.
Los latinoamericanos perciben además que las empresas españolas optan por españoles expatriados para los puestos de mando. Aunque el punto más crítico es el mezquino comportamiento de las multinacionales españolas es la calidad (Telefónica tiene estándares de calidad en Colombia que serían impensables en España) y los problemas en el servicio deficiente. Las malas prácticas de las empresas españolas en América Latina afectan a la marca España, hay una animadversión creciente hacia España. Existe en América Latina un antiespañolismo latente entre quienes se sienten heridos por lo que hicieron los españoles 500 años atrás...
Bien, perdón por todo este preámbulo tan largo.
Pues lo que ha ocurrido en Latinoamérica, empieza a pasar en Europa...
ACS y la familia Benetton han abierto una guerra para hacerse con el control del 100% de la italiana Atlantia. Por el momento, los Benetton están estudiando una oferta por 24 euros por acción que presentarían junto al fondo Blackstone.
Cuidado, Florentino no hace nada sin motivo. Podría darse el caso de que Abertis fuera la encargada del nuevo peaje o viñeta que quiere instalar el gobierno español...
Por otro lado, tras al venta de Cobra, si ACS se queda sin Atlantia (la propietaria de Abertis), la empresa de Florentino quedará muy reducida...
En España dijeron "antes italiana que catalana", pero en Italia dicen "antes italiana que española"...
Ya ven, Endesa terminó siendo italiana y Abertis quizás también...
Es el final de todas las empresas que trasladan la sede a Madrid...


























