Por eso algunas bodegas decidieron salirse de esa trampa impuesta desde Madrid y crearon las "marcas" Clàssic Penedès y Corpinnat.
En el último año, el precio medio de venta al público se ha incrementado un 7%, hasta alcanzar los 18,55 euros. Debe tenerse en cuenta que el 62% de la producción de Corpinnat corresponde a vinos con una crianza de más de 30 meses y el 22% de las botellas superan los 60 meses, es decir, los cinco años. El otro 16% de la producción son espumosos de entre 18 meses —el mínimo exigido– y 30 meses.
En total, en 2022 las bodegas de Corpinnat comercializaron 2,43 millones de botellas, un 5,7% más.
En volumen de facturación, los once socios ingresaron conjuntamente 25,89 millones de euros, lo que supone un incremento del 12% respecto al año 2021, cuando se lograron superar las ventas prepandemia gracias a un crecimiento del 37%. Las exportaciones ya generan el 19,4% de las ventas y se distribuyen en un total de 63 países (siete más que en 2021), con Estados Unidos como principal mercado foráneo.
Además de Gramona, Recaredo, Nadal, Torelló, Llopart y Sabaté i Coca, estas cifras incorporan los datos de cinco bodegas más que se han ido incorporando a Corpinnat durante estos cinco años: Huguet de Can Feixes, Júlia Bernet, Mas Candí, Descregut y Pardas. Según Ton Mata, hay varias bodegas interesadas en sumarse a la iniciativa, aunque previamente tendrán que pasar las exigentes auditorías y controles que exige la asociación para incorporar nuevos socios.
Para Corpinnat es un pilar fundamental la vinificación del 100% de la producción en la propiedad, es decir, está prohibida la compra de vino base como hacen los ñordos, una cuestión generalizada en la mayoría de empresas de vinos espumosos. Ésta es, precisamente, una de las líneas rojas que dificulta que avancen las negociaciones con los productores de Clàssic Penedès para crear una nueva denominación de origen en el Penedès centrada en vinos espumosos.
Y eso que al no formar parte de una denominación de origen y haber escogido la fórmula legal de marca colectiva de la Unión Europea ha penalizado a los socios de Corpinnat, que han quedado fuera de muchas subvenciones. Concretamente, lamentan que han perdido o dejado de ingresar 400.000 euros de las ayudas que se concedieron al sector del vino durante la crisis del covid.
España lo pervierte y pudre todo. Ejemplos como el el de Coirpinnat debería ocurrir en todos los sectores.
Salir d ela Marca España solo rea beneficios.




















