-Primero de todo, y quizás lo más importante, ese 12% de caída de botellas en el mercado español se suplió con el extranjero. Es decir, finalmente la facturación global de cava solo cayó un 0,2%.
O sea, hemos aprendido que siempre es mejor exportar al resto del mundo antes que a España.
-Otra cosa que debemos asimilar es que para los españoles no existe el catalán bueno. Hay que recordar que tanto Freixenet como Codorniú se declararon unionistas, incluso la segunda trasladó su sede a La Rioja.
También es bueno señalar que el hecho de que ambas estén en manos de empresas extranjeras (estadounidense y alemana respectivamente) es bueno para su internacionalización. Los nuevos gerentes no irán a Madrid a buscar medallas o fotografiarse con el rey...
Es decir, que una empresa sea defenestrada por españoles y por catalanes consigue que inversores extranjeros se las queden y creen más riqueza para Catalunya (Pronovias ganó un 15% desde que Palatchi la vendió).
-Pero también hemos aprendido -siguiendo con el tema del "xampany"- que el botiflerismo y servidumbre se paga con caída de ventas también en Catalunya. Los catalanes hemos sido los primeros en hacer boicot a las dos marcas estrellas del cava y, no solo eso, el mundo del espumoso ha sufrido una escisión importante debido a la sumisión catalana a la D.O. española. Su incapacidad para plantar al estado español para que distinguiera denominaciones de origen comarcales, tal como hace con el vino, ha obligado a que catalanes de pura cepa hayan salido del cava para crear Clàssic Penedés (Torelló...) y Corpinnant (Gramona, Llopart o Recaredo).
Concretando, el cava cayó en España por el boicot que hacen los españoles y los catalanes, y porque diferentes cavistas han creado su propia marca huyendo de la españolidad.
-Y la última enseñanza de todo esto es que nosotros también debemos hacer boicot a los productos españoles; a cara de perro, cuanto más obsesivo, mejor.
Las empresas españolas, a diferencia de los acomplejados catalanes, no dirán nunca la fuga de clientes catalanes que sufren. Esos datos no los sabremos... Pues, por eso mismo, hay que hacer boicot las 24 horas del día. Empezando por desconectar sus cadenas de televisión.
Hay que darse de baja de todas las empresas del Ibex35. Aunque entiendo que muchas alternativas catalanas utilizar la red de esas multinacionales españoles, pero eso no debe ser un motivo para no hacer el cambio. Las comercializadoras catalanas cada vez tendrán más capital y con el tiempo -por ejemplo en el sector de la luz- conseguirán generar electricidad y poder pujar en el pool eléctrico.
Otra obviedad es el pequeño tamaño de esas empresas que no podrían absorber 2.000.000 de clientes de un día para otro, pero si se va haciendo paulatinamente, no les quedará otra que crecer.
Si todo el mundo cambiara su banco por la Caixa D'Enginyers, finalmente pondrían más sucursales...
En fin, España nos enseña el camino. Ello se toman muy en serio lo de no comprar productos catalanes. Hemos visto vídeos de viejas españolas con una lista de empresas catalanas en la mano mientras compran en el súper.
Pues nosotros debemos hacer lo mismo.
Basta ya de Endesa, de Movistar, de Vodafone, de Gas Natural, de La Caixa, del Sabadell, de Mercadona...
De momento, a la espera que la ANC termine la suya, la mejor página para buscar el autoconsumo es catconsum.cat.
Ya no hay excusas para no consumir en clave catalana, si los españoles lo hacen, nosotros también.
Tenemos la potencia de 700 ayuntamientos independentistas que deben favorecer el autoconsumo. Y, entre otras cosas, crear eléctricas públicas como ha hecho la Colau en Barcelona. Y fomentar "Mercats" para que los tenderos se instalen en ellos.
¡A POR ELLOS!








