Madrid y la marca España es la vergüenza del planeta Tierra. La capital de un país que no pinta nada en el mundo. Ningún español preside organismo internacional (político, económico o social). Enemiga del imperio británico, ha perdido su influencia en América y Europa la expulsaría mañana mismo de la UE.
El mundo contempla atónito como los trenes, con tecnología española, matan pasajeros como si de la India se tratara o como un peñón se mea en la cara del otrora imperio español.
No creo que gane las votaciones (repito no sumo más de 15 votos...). En todo caso si sonara la flauta sería una noticia nefasta para España y, muy especialmente, para los contribuyentes,
ya que la celebración de los Juegos Olímpicos (JJOO) supone un nuevo
despilfarro público de grandes dimensiones que el país no se puede ni
debe permitir, para mayor gloria y regocijo de la casta política.
La candidatura Madrid 2020, impulsada por las ansias faraónicas del ex alcalde de la ciudad y hoy ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, y apoyada por su sucesora en el Consistorio, Ana Botella,
con el único fin de reeditar el cargo, constituye, simple y llanamente,
un despropósito, una desvergüenza y una absoluta inmoralidad en los
tiempos que corren porque, si bien los JJOO son ruinosos per se,
organizarlos en medio de una crisis como la actual es una
irresponsabilidad que no tiene pase. Basta con atender a los siguientes
datos para percatarse del disparate que implica tal proyecto.
1. Un negocio ruinoso
Los JJOO son
deficitarios por definición. Casi todas las sedes, menos Barcelona, que han acogido este evento han arrastrado un enorme déficit. El caso más conocido es el de
Montreal
76. La ciudad canadiense estuvo 30 años pagando una enorme deuda tras
perder 1.000 millones de dólares en las Olimpiadas. Montreal partía con
un presupuesto inicial de 310 millones, pero el coste final se disparó
hasta los 1.500 millones. Se creó un nuevo impuesto para sufragar la
deuda acumulada que se extendió hasta 2006.
La única excepción conocida a este desastre financiero a lo largo de la historia olímpica fue el caso de
Los Ángeles 84,
lo únicos Juegos que lograron superávit (unos 200 millones de dólares)
gracias a que la organización utilizó gran parte de las infraestructuras
deportivas ya existentes -sólo construyó dos pabellones nuevos- y,
sobre todo, porque la gran mayoría de la inversión era de origen
privado.
2. El fiasco de Londres, Pekín, Atenas…
A modo de ejemplo, basta con observar el balance económico que han arrojado las tres últimas citas olímpicas.
Londres 2012
partía con un presupuesto inicial de 5.000 millones de euros, pero la
previsión de ingresos se fue desinflando conforme se aproximaba la cita
al tiempo que el gasto público no dejaba de crecer. El balance
definitivo fue desolador: los JJOO costaron cerca de 15.000 millones y
los ingresos derivados de la llegada de turistas se quedaron a años luz
de los cálculos iniciales.
En cuanto a
Pekín 2008,
resulta imposible evaluar su impacto debido a la manipulación de datos
oficiales por parte del régimen comunista, pero algunos estudios estiman
que el coste ascendió a 41.500 millones de euros, mientras que
Atenas 2004
costó más de 20.000 millones, una losa fiscal que agravó las ya de por
sí muy deterioradas cuentas públicas del país heleno -Grecia quebró seis
años después-.
3. El gasto está infravalorado
Las autoridades españolas insisten en que el coste de
Madrid 2020
será mínimo para las arcas públicas, ya que la inversión a realizar de
aquí a 2020 apenas superará los 2.000 millones de euros. El problema es
que estas previsiones casi nunca se cumplen. Según un
estudio de la Universidad de Oxford,
en los últimos cincuenta años el presupuesto olímpico final ha
sobrepasado en un 179% al inicial. Es decir, de media, el coste final
suele triplicar los cálculos oficiales.
4. Las instalaciones no están acabadas
Una
de las grandes falacias con respecto al coste total consiste en señalar
que el 80% de las instalaciones ya están acabadas. Ésta es la cifra a
la que se agarra Ana Botella para señalar que la inversión pública a
realizar será mínima, de apenas 2.000 millones a repartir entre las
distintas administraciones de aquí a 2020. Lo que no dice la alcaldesa
es que el sueño olímpico lleva años gestándose, y ya lleva invertidos
más de 9.000 millones de euros en infraestructuras para albergar los JJOO.
Pero
es que, además, no es cierto que el 80% de las instalaciones estén ya
acabadas. Una parte muy importante de las infraestructuras sigue en
obras, tales como el Estadio Olímpico de La Peineta o el Centro
Acuático. Además, aún resta por construir un pabellón de Voleibol; otro
de Gimnasia; un Estadio de Hockey; un canal de remo; otro de piragüismo;
levantar la Villa Olímpica; reformar y acondicionar varias
instalaciones deportivas ya existentes; construir otras tantas
instalaciones provisionales, como el velódromo cubierto, etc. Es decir,
aún queda mucho por hacer.
5. Avales públicos, el coste oculto
Además, la inyección de dinero público no acaba ahí. En teoría,
parte del presupuesto
corresponde al Comité Organizador (COJO), cuya cuantía asciende a 2.418
millones de euros. Sin embargo, si el COJO tuviera déficit
presupuestario, algo nada descartable, los Gobiernos municipal, regional
y nacional efectuarían "los pagos que fueran necesarios para
compensarlo antes del 30 de septiembre de 2022". Es decir, en caso de
déficit, paga el contribuyente.
Según algunas estimaciones
preliminares, el coste total de Madrid 2020, sumando inversión pública y
la ejecución de avales, podría rondar los 18.000 millones de euros a lo
largo de todo el proceso, en línea con lo acontecido en Londres o
Atenas. Antes tales cifras, no es de extrañar que el Gobierno de Italia,
con una crisis similar a la española, cancelara el pasado año la
candidatura de Roma, alegando que se trataba de un proyecto "fiscalmente
irresponsable". Los políticos españoles han preferido hacer oídos
sordos.
6. Los ingresos están inflados
Por si todo esto fuera
poco, las previsiones de ingresos serán muy difíciles de alcanzar,
según admite la propia evaluación del COI. Por poner un ejemplo, tan
sólo a nivel local, el Ayuntamiento de Madrid confía en
recaudar 542 millones
de patrocinadores y campañas comerciales para sufragar parte del coste
asociado a los JJOO. Por el momento, sin embargo, tan sólo ha recaudado
10 millones en patrocinios.
7. ¿Y después? Instalaciones fantasma
Otro
de los grandes problemas es qué hacer después con el gran número de
instalaciones deportivas levantadas para acoger el evento, muchas de
ellas ideadas exclusivamente para la celebración de las Olimpiadas. Es
habitual que muchas queden desiertas o acaben derribándose debido a su
nula utilidad y el elevado coste de mantenimiento
. Pekín 2008 ejemplifica a la perfección este
despilfarro.
Hoy por hoy, varias de las sedes construidas para los Juegos están en
desuso y otras permanecen completamente abandonadas. Asimismo, el 'Nido
de Pájaro', el referente de los Juegos de Pekín, es un claro ejemplo de
despilfarro, ya que no se prevé recuperar la inversión efectuada (unos
360 millones de euros) hasta dentro de tres décadas.
8. Elevado déficit y deuda pública
Lo más grave es que el Gobierno se empeña en culminar un proyecto claramente ruinoso en un
momento de extrema dificultad
económica y fiscal. España ya ha tenido que acudir a un rescate
internacional para sanear el sector financiero y mantiene un déficit
público de dos dígitos, equivalente al 10,6% del PIB. El sector público
sigue gastando casi un 30% de lo que ingresa por vía fiscal cada año. Y
Madrid es, sin duda, un caso extremo, ya que es el ayuntamiento más
endeudado del país, con más de 7.400 millones de euros en 2012, el 63,5%
de la deuda total de las grandes ciudades.
9. Un ‘Plan E’ deportivo que no resolverá la crisis
Pese
a todo, los políticos insisten en que Madrid 2020 será muy beneficioso
porque permitirá crear empleo y generar riqueza en la ciudad. Lo que no
dicen, sin embargo, es que su financiación no es fruto del sector
privado sino que proviene de recursos públicos y, por tanto, el proyecto
se hace previo robo de rentas a familias y empresas sin que genere
ningún beneficio, ya que su rentabilidad no sólo será nula sino
negativa. En este sentido, Madrid 2020 vendría a ser una especie de
Plan E, pero deportivo.
10. Tan sólo beneficia a los políticos
En
realidad, la celebración de los Juegos tan sólo beneficia a los
políticos, ya que supone una gran campaña de imagen para las autoridades
públicas a nivel local, regional e incluso nacional de cara a su
reelección electoral. Y ello, a costa de un enorme despilfarro público
sufragado con el dinero de los demás (empresas y familias). Así, no
sería de extrañar que Ana Botella se vuelva a presentar a la Alcaldía en
caso de que Madrid tenga la gran desgracia de ser escogida como sede
olímpica en 2020.
 |
| ESPAÑOLES ESPERANDO LAS VOTACIONES DE LOS JUEGOS DEL 2020 |
EN FIN, EN ESPAÑA LA GENTE COMO CRIADILLAS DE PERRO Y EL GOBIERNO REGALARÍA BILLONES DE BILLONES DE PESETAS PARA QUE LA BOTELLA TUVIERA SU CAPRICHITO...
 |
| REACCIÓN ANTE EL RESULTADO FINAL. EL PERRO MUY INDIGNADO... |