viernes, noviembre 06, 2015

Los vividores de la España posfranquista quieren prohibir la libertad de Catalunya.


Alfonso Guerra se cepilló el Estatut sabedor que más tarde el politizado constitucional lo tumbaría. Fue su juego para humillar dos veces a los catalanes. Pero lo que no sabía este hediondo personaje es que el catalán s'emprenyaria. Y que solo su presencia física nos da asco, nos repugna semejante sujeto mediocre, corrupto y cómplice del terrorismo de estado, que ha vivido de la política toda su vil existencia.

El de abajo del Guerra es el Marqués de Arias Navarro y Grande de España.
Y es el reflejo de la transición franquista que dura hasta hoy en día. A ese fascista, la anacrónica monarquía le hizo, además de Marqués y Grande de España, caballero de la Orden de Carlos III.

Es la democracia de baja -bajísima- intensidad que impera en el extemporáneo e inventado estado español. Los socialistas como el Guerra han vivido bien en esta etapa post-franquista y no han hecho nada por modernizar una constitución redactada bajo la presión fascista.

Todo sigue atado y bien atado.

En fin, el lunes se votará una ley por la que el constitucional ya no regirá en Catalunya. Espero que nuestros políticos se mantengan firmes hasta el final. Y también confío que el pueblo catalán salga a la calle a defender su libertad para poder crear, por fin, una DEMOCRACIA en territorio catalán.

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